
Son alteraciones estructurales del corazón o los grandes vasos presentes desde el nacimiento, como comunicación interauricular (CIA), comunicación interventricular (CIV), persistencia del conducto arterioso (PCA), estenosis pulmonar u otras malformaciones. Muchos pacientes llegan a la edad adulta con defectos no corregidos o con reparaciones que requieren seguimiento.
En defectos seleccionados se realiza cierre percutáneo con dispositivos oclusores (por ejemplo CIA tipo secundum apta por anatomía), embolización del conducto arterioso o valvuloplastia pulmonar con balón. Las lesiones complejas suelen derivarse a centros de referencia con cirugía y cateterismo congénito especializado.
Cuando el defecto tiene morfología y bordes adecuados en ecocardiograma transesofágico o intracardíaco, no hay contraindicación tromboembólica y el beneficio supera el riesgo del procedimiento. El comité o el especialista define la estrategia caso por caso.
Evita o pospone cirugía abierta en anatomías favorables, reduce estancia hospitalaria en comparación con algunas cirugías y permite alta más precoz. El paciente debe entender la necesidad de profilaxis de endocarditis y controles seriados.
La cardiopatía congénita en el adulto (GUCH) requiere seguimiento en unidades entrenadas: pueden aparecer arritmias, insuficiencia valvular, hipertensión pulmonar o disfunción ventricular años después de la corrección. La coordinación con imagen avanzada y electrofisiología es clave.